SCHWEITZER: REVERENCIA POR LA VIDA

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Dicen que la primera vez que oyó  dos voces cantando a dúo, tuvo que apoyarse en la pared para no caer. Su amor por la música comenzó a los cinco años cuando aprendió a tocar el piano, ese mismo sentimiento de amor le provocaban los animales. Él mismo menciona que le causaba extrañeza que en las oraciones de su madre, antes de ir a la escuela, solo mencionase a los seres humanos. Por ello al terminar las oraciones, él realizaba otra de manera silenciosa, una oración que compuso para todos los seres vivos: “Oh Padre celestial, protege y bendice todas las cosas que viven; guárdalas del mal y haz que ellas reposen en paz.” Él cuenta de una terrible ocasión donde un amigo mayor le invitó ir al boque con honda en mano, llegado el momento se paró cerca de un árbol con pocas hojas, donde reposaban muchos pajarillos. Aterrorizado no sabía qué hacer. En ese momento sonaron las campanas de la iglesia, eso le lleno de coraje, y espantó a las aves.

Siempre me ha impresionado recordar a Albert Schweitzer (Alemania, 1875 – Gabón, 1965), doctorado en música, doctorado en teología y doctorado en filosofía, fue profesor en la Universidad de Estrasburgo, premio nobel a la paz en 1952, fue también pastor y predicador. Schweitzer tenía todo lo que una persona normal podría desear. Fue reconocido por todos. Pero había una frase de Jesús que lo perseguía siempre: “A quien más se le dio, más se le pedirá”. A los veinte años hizo un trato con Dios. Hasta los treinta años él haría todo aquello que le daba placer: daría conciertos, hablaría sobre literatura, teología y  filosofía. A los treinta años él iniciaría un nuevo camino. Y fue lo que hizo. A los treinta años entró a una escuela de medicina, se doctoró y se mudó al África, para trabajar con los pobres, enfermos y abandonados. Es necesario entender que no solo era un médico curando enfermos, pues dentro de él vivirían la música, la filosofía, el misticismo y la ética. Cuenta, que una noche se preguntaba ¿cuál es el principio ético que guiaba su vida?, de repente, como un relámpago, apareció en su mente la expresión: “reverencia por la vida”. Todo lo que está vivo desea vivir. Todo lo que está vivo tiene derecho de vivir. Ningún sufrimiento puede ser impuesto sobre las cosas vivas, para satisfacer el deseo de los hombres.

Sin embargo hay algo extraño en la psicología de Schweitzer, ya que uno de los mayores deseos del alma humana, es el deseo de reconocimiento. Y él habiéndolo alcanzado todo a temprana edad, opta por la invisibilidad, la soledad, lejos de todas las miradas y todos los aplausos. No era solo una decisión ética, era también una mística. Lo que le importaba no era el brillo narcisista, sino ser fiel al principio de “reverencia por la vida”, principio que vivió intensamente. No es difícil tener respeto por las cosas débiles (las plantas, los animales). Débiles, que no tienen el poder de resistir. Difícil es tener reverencia por los hombres fuertes que están a nuestro lado. Jesús ordenó “amar al próximo”, porque es fácil amar lo distante. El prójimo es aquel que está en mi camino, que tiene el poder de decirme que no. Más fácil es amar a aquel que sufre, que está enfermo, que  es dependiente, que amar a aquellos que están a mi lado y que son fuertes como yo. Reverencia por los que están a mi lado, eso es todo un desafío. Schweitzer se relacionó con los dolientes por medio de la compasión, pero también se relacionó con sus iguales, con sus compañeros en el hospital por medio de la amistad. He ahí la fórmula de su ética, el principio de que “un hombre nunca puede ser sacrificado por un fin”.

Ese era Schweitzer, quizá por ello dejó el mundo civilizado para internarse en las selvas del África. Me pregunto si en el mundo civilizado, en el mundo de las organizaciones, ¿será posible tener reverencia por el próximo? En la lógica de las organizaciones no hay “próximo”, no hay amigos. La lógica de la organización dice: cada empleado es sólo un medio, para beneficio de la organización, no importa cuán grandioso sea éste. ¡En las organizaciones, no suenan las campanas de la iglesia, para evitar que el pájaro se muera.

Vocabulario Canero II*

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21. Mosquetero. Ladronzuelo dentro del penal.

22. Raqueta. Revisión autorizada de los técnicos.

23. Huaco. Teléfono celular.

24. Pastilla. Chip de celular.

25. Un bolo. Cinco nuevos soles.

26. Un pecho amarillo. Dos nuevos soles.

27. Un ferro. Cien nuevos soles.

28. Covacha. Cama encortinada.

29. Una vuelta. Un año en cana.

30. Garra. Frazada.

31. Cangrejo. Homosexual.

32. Barbón o shapo. Interno con dinero.

33. Estar flaco. Haber tenido visita íntima.

34. Un pase. Intermediario en una transacción.

35. Dengueado. Ansioso por la droga.

36. Jugador. Técnico del penal.

37. La burra. Manguera de castigo.

38. Cobrado. Golpeado.

39. Punta. Verduguillo, cuchillo.

40. Dedicar. Golpear o acuchillar.

* ¿El por qué del vocabulario canero?. Es un pequeño aporte al vocabulario en sí, pues aunque no son palabras de uso común  son palabras que existen y circulan dentro de un microcosmos y microcultura (las cárceles). Además está el hecho de que cuando fui recopilando estas palabras  prometí exponerlas en algún lugar, allí lo tienen.

EL ECUMENISMO DE JESÚS EN MARCOS

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El horizonte ecuménico [i] de Jesús guardó sintonía con el espíritu ecuménico de los escritos veterotestamentarios. Es en el caminar de Jesús, en su relacionamiento, en su convivencia, en su praxis[ii], donde vemos señales de un ecumenismo auténtico. Este énfasis lo vemos en el relato del Evangelio de Marcos donde Jesús es presentado como un “hombre de praxis”.[iii]

 En la narración[iv] de Marcos, Jesús es el caminante, cuyo camino fue anunciado por el bautista (1.2-3), recorrido por Jesús hasta sus últimas consecuencias –la cruz– (8.27, 9.33-34, 10.32, 15.24-37), y en el que luego de resucitar él prosigue (16.7). La metáfora del camino está enraizada en la estructura del mismo Evangelio, donde los escenarios se sitúan geográficamente, Galilea (1-8) y Jerusalén (8-16).[v] La “geografía teológica”[vi] de Marcos nos comunica que el camino de Jesús no tiene fronteras, pues vemos a Jesús constantemente visitando tierras paganas (5.1-20, 7.24-37, 8.1-10), donde exorciza, sana y da de comer en abundancia. Ese cruce de fronteras, de la religión al paganismo, nos revela el interés del narrador por derribar los problemas de exclusión, existentes en la comunidad marcana. La vocación de Jesús es para toda la población humana (universal).

Marcos nos presenta a un Jesús “no solitario (aislado del mundo), ni tampoco un elitista (iniciador de un pequeño grupo de maestros) sino un hombre de grupo.”[vii] Es un Jesús rodeado de gente, discípulos (1.16-20), discípulas (15.40-41, 16.1-8), multitudes (3.7-8, 6.30-44), ya sean judíos (7.1-4) o gentiles (8.1-13). Esta predilección de Jesús por el grupo lo vemos delimitado por algunas imágenes marcanas como son: la imagen de la mesa[viii] y la imagen de una familia nueva, ambas arraigadas profundamente en la cultura judía. Mr 2.15 dice que: “…Jesús estaba reclinado (comiendo) a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se reclinaron (synanekeinto) con él…”, se recostaron a comer juntos, actitud que apunta hacia la superación de las antiguas diferencias, de los grupos divididos. Marcos nos ofrece en torno a la mesa de Jesús reconciliación, y por lo tanto inclusión. Jesús dice en Mr 3.35 que: “Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.” De esta manera surge una nueva familia que:

“No es unida por lazos de sangre ni intereses económicos… No es una familia estructurada jerárquicamente… No ha de estar dirigida por letrados que guíen a gente ignorante… Nadie está sobre los demás. Nadie es señor de nadie. No hay rangos ni clases…No hay lugar para los intermediarios. Todos y todas tienen acceso directo e inmediato a Jesús y a Dios, el Padre de todos… Así imagina Jesús a su familia de seguidores: un grupo de hermanos y hermanas que le siguen para acoger y difundir la compasión de Dios en el mundo.”[ix]

Así, las imágenes de la mesa y de una nueva familia se convierten en signos de inclusión fraterna, alrededor de Jesús.

El relato de Mr 8.1-9 nos presenta a un Jesús conmovido por el hambre de la gente (en tierra extranjera), más no es una preocupación pasajera, pues el texto menciona el conocimiento de la situación, que Jesús, tiene de ellos (v.3), “este relato evoca el tiempo del desierto (Éxodo) y la provisión de parte de Dios”[x]; sin embargo lo más resaltante de esta narración es el acto (praxis) de Jesús de proveer soluciones inmediatas a problemas inmediatos, esto  a través de la solidaridad de la propia gente allí presente y la participación de sus discípulos. Esta orientación diádica[xi] de Jesús era propia de su cultura; no podía ser indiferente al otro/a. Su ecumenismo tenía un sentido praxico y ético.

En un contexto de desesperanza, por el rechazo y persecución que atravesaba la comunidad marcana (4.17, 10.30, 13.11-19), el relato de Marcos introduce un acontecimiento esperanzador y provocador que es, el reinado de Dios sobre la tierra, encarnado (autobasileía[xii]) en Jesús de Nazaret. Mr. 1.14-15 evoca a Is 52.7, donde dice: “¡Qué bellos son por los montes los pies del mensajero de buenas noticias, que anuncia la paz, que trae la dicha, que anuncia la salvación y dice a Sión: ‘Tu Dios es rey’!” Cuando Marcos habla del reinado de Dios:

No estamos ante cualquier abstracción etérea, sino ante una buena noticia que nos habla de que Dios vuelve para reunir a su pueblo, para reinar sobre él, para liberarlo de los opresores y para convertirlo, bajo la soberanía de Dios, en una señal atractiva para todas las naciones.[xiii]

El reinado de Dios como acontecimiento y mensaje, es pues en Marcos una realización y  signo de esperanza escatológica.

Marcos,  culmina[xiv] su narración en clave de seguimiento. Un joven comunica a las mujeres una tarea, una misión: “…vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: ‘Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo.’”,Mr 16:7. Así pues, Galilea se torna el lugar de encuentro, de partida, de llegada, de vocación. Han (hemos) de volver a Galilea para encontrarse con su maestro, para seguir los pasos de su maestro. Seguir sus opciones, su horizonte, su vocación, su espíritu ecuménico.


[i] Ciertamente el Jesús de la historia fue un judío que jamás se propuso cambiar de religión y menos aún intentó inaugurar una nueva, sin embargo en su relectura del judaísmo veía a Dios como un Dios de todos (algo que los escritos veterotestamentarios atestiguan), un Dios no exclusivo. Un Dios padre (Abba) que, hace salir el sol y hace llover, sobre todos sin distinción.

[ii] Hablo de praxis en su sentido integral (theoría y poíesis) – teoría y actos – libre de las unilateridades de la tradición filosófica, tanto aristotélica (donde la praxis incluía la teoría como su forma suprema) como marxista (donde la praxis era ante todo la actividad productiva y transformadora del mundo). Sobre el tema de la praxis ver el capítulo segundo de: Antonio Gonzáles, Teología de la praxis evangélica. Ensayo de una teología fundamental. pp. 71-111.

[iii] Eduardo Arens, Los evangelios ayer y hoy. Una introducción hermenéutica. CEP- Paulinas, Lima 2006, pp.84-85.

[iv] Como narración que es, la referencia a personas, lugares y sucesos se refieren solo al mundo narrativo del relato, excepto cuando se puede identificar como información auxiliar a partir  de nuestro conocimiento de la cultura del siglo I. Como narración que es  pone el acento en comportamientos, no en ideas, conceptos o doctrinas. La narración busca involucrar y comprometer al lector u oyente. Ver David Rhoads – Donald Michie, Marcos como relato. Introducción a la narrativa de un Evangelio. Sígueme, Salamanca, 2002.

[v] Arens, Los evangelios ayer y hoy. Una introducción hermenéutica. pp. 274-276.

[vi] Jean Delorme, “El Evangelio según San Marcos.” Cuadernos Bíblicos 15-16, 1997, pp.13-15.

[vii] Xabier Pikaza, Pan, casa, palabra. La iglesia en Marcos, Sígueme, Salamanca, 1998, pp. 21-22.

[viii] Ibíd., pp.60-64.

[ix] José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica. PPC, Madrid, 2008, pp.290-292.

[x] Mercedes Navarro Puerto, Marcos. Verbo Divino, Navarra, 2006, pp. 284-288.

[xi] “Personalidad diádica. Término antropológico que se refiere a la gente orientada hacia los otros, que dependían de los demás para poder llegar a comprender quienes eran.”: Bruce Malina y Richard Rohrbagaugh, Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del siglo I. Comentario desde las ciencias sociales. Verbo Divino, Navarra, 2002, pp. 376-378.

[xii] Alberto F. Roldán, Jesús en acción. Un comentario dinámico al evangelio de Marcos. Vol. 1, Publicaciones Alianza, Buenos Aires, 2000, p.32.

[xiii] Antonio Gonzáles, Reinado de Dios e imperio. Ensayo de teología social. Sal Térrae, Santander, 2003, pp. 139-142.

[xiv] El añadido del 16:15 ha expandido bien todo el sentido ecuménico de Mr, al decir en forma pascual que hay que comunicar el evangelio a toda criatura.

RELIGIÓN: LA PALABRA Y EL CONCEPTO *

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Marco Aurelio Denegri

En un pasaje de su tratado De Natura Deorum, dice Cicerón que relígio deriva de relégere, releer, y que por eso se llama religiosos a quienes ponen todo su empeño en conocer y ejecutar exactamente los actos del culto. Para el célebre tribuno y así mismo para Terencio, Virgilio, Livio y Quintiliano, relígio significa diligencia, atención para con las cosas pertenecientes a la divinidad.

“Los que seguían, escribe Cicerón, y repetían con atención todo lo que concierne al culto de los dioses, los que, por decirlo así, lo releen, han sido llamados religiosos, ya que esta palabra viene de “relégere” (releer), como elegante de ‘elígere’ (elegir).”

Aquí aparece todo el espíritu de aquel pueblo que Sabatier definía como el menos religioso de la tierra, juicio tal vez exagerado y sugerido por su tesis radicalmente protestante acerca de la absoluta individualidad y libertad de la religión. Pero es cierto que el pueblo romano, inclinado a reducirlo todo a la férrea necesidad de la ley, coartó también la vida religiosa con prescripciones demasiado minuciosas que debían estudiarse y seguirse con extrema diligencia.

Meticulosidad que se manifestaba especialmente en los complicados ritos sacrificiales, en que ninguna diligencia se consideró garantía de perfecta ejecución, hasta tal punto que se sentía la necesidad de aplacar de antemano con una hostia praecidane las inevitables imperfecciones del sacrificio. Recordemos que hostia, en latín, significa víctima. Si la víctima sacrificial era un buey, un toro o una vaca, entonces los romanos la designaban con el nombre de víctima, si era una oveja o un cordero la llamaban hostia.

También la oración fue impregnada por el espíritu legalista imperante en Roma. Mientras el griego, como decía Marco Aurelio, oraba sencillamente y con libertad, el romano media fríamente sus palabras, estudiaba la fórmula detenidamente, por miedo de equivocar el sentido de la dignidad, esto es, el decoro y gravedad en la manera de comportarse, y por temor a sí mismo de enredarse en fórmulas demasiado vagas y amplias, de las cuales los dioses pudieran quedar insatisfechos.

¿Por qué este escrúpulo de veras oprimente de exactitud en el rito y en la fórmula? Ante todo, porque la exactitud es garantía única y segura de ser atendido, es la clave del éxito. En el conocimiento del ritual consiste la santidad, y con la fórmula se captan los favores divinos. Secundariamente, porque las relaciones entre el hombre y los dioses se conciben como una relación contractual, como un trato en que cada una de las partes debe cuidarse de no ser engañada y tratar de asegurarse la mayor ventaja sometiéndose a la menor incomodidad.

LA ETIMOLOGÍA DE LACTANCIO

El cristianismo, heredero de la lengua de Roma, lo fue también de la palabra religión, pero advirtió en seguida que la acepción con que la recibía era inaceptable, por lo cual se esforzó en darle otra distinta, y quien lo hizo fue Lactancio, apologista cristiano del siglo tercero.

Sostuvo Lactancio que relígio deriva de religáre, atar, unir, ligar, e indica “ese vínculo de piedad que nos une a Dios”. Derivación que no desconocieron los antiguos. Tácito nos informa que las autoridades utilizaban las religiones y el derecho divino para contener al pueblo, para refrenarlo, y Aulo Gelio, en sus Noches Aticas, se quejaba por hallarse atado a una religión supersticiosa. Lucrecio, en De Rerum Natura, se jactaba de desatar el ánimo de las ataduras religiosas.

Lactancio introdujo, pues, el vínculum pietatis en el concepto de relígio. Pero la etimología que propuso no es atendible. Si fuese cierta, entonces el tema liga debería haber dado ligatio, como obligatio, pero no religatío. (Tema, en gramática, es la parte esencial, fija e invariable de un vocablo. Se diferencia de la radical en que ésta es primitiva, pero no el tema, que es la radical modificada.)

EL SENTIR RELIGIOLÓGICO

Sienten los religiólogos que la etimología más verosímil es la de Cicerón, al paso que la de Lactancio es inverosímil.

De una manera general, relígio, en latín, significa el sentimiento, con temor y escrúpulo, de una obligación para con los dioses.

De las tres notas distintivas del pensamiento antiguo concernientes a la religión, la segunda era esencial para los latinos. Considerémoslas sucintamente, repitiendo lo que ya dijo a este  propósito Graneris.

Misterio, esto es, la primera impresión de maravilla y estupor ante el mundo espiritual y divino, y que se resuelve en un tímido quedarse a distancia.

Diligencia, que es un acercarse receloso e incómodo y que puede nacer de un sentimiento de obligado respeto, pero que también puede transparentar una preocupación de prudencia utilitaria y calculadoramente fría.

Ligamen, que señala un acercarse resuelto y revela profundización de las relaciones entre hombre y el reino del misterio, parece expresar una voluntad que es reflejo de un estrechamiento creciente de los vínculos que unen al hombre con la divinidad.

* Tomado de: Marco Aurelio Denegri, Lexicografía. San Marcos, Lima, 2011, pp. 309-311.

Vocabulario Canero I

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A través de esta lista de palabras (no detallada ya que las escribo en el orden como llegaron a mis oídos) intento comunicar algo de las vivencias en aquel microcosmos que llamamos cárcel, lugar donde viven los delincuentes y malhechores de la sociedad, lugar donde viven seres humanos.

1. Apeligrado. Asustadizo, miedoso.

2. Ñato. Violador.

3. Vendado. Primerizo.

4. Pichanero. El que hace la limpieza del pabellón.

5. Serrucho. El que se mete con la mujer de otro preso.

6. Nacho. Narcotraficante.

7. Charly. Elegante.

8. Perjuicio. Preso que no es aceptado por los demás presos.

9. Faite. Ladrón prestigioso.

10. Sanazo. Acusado injustamente.

11. Paila. Comida del preso.

12. Cacharro. Plato o gamella.

13. Canero. Preso reincidente.

14. Canero viejo. Preso antiguo.

15. Agua sucia. Técnico del penal.

16. Enlatado. Preso inocente.

17. Soli. Amigo.

18. Funar. Conocer.

19. Batería. Coprosesado.

20. Chicharrón. Prostituta.

Un Dios Ecuménico

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El término tevél -mundo- aparece en la Biblia Hebrea en Is 13.11[i], donde la Septuaginta[ii] la traduce como oikoumené en el sentido de población humana, así también en Is 18.3, 27.6, 34.1; Sal 9.1, 24.1, 96.13, 98.9 y Am 9.7[iii] “…la referencia universal de oikóumené revela que para los escritores de la Biblia toda la población humana es considerada en los planes de Dios”.[iv] Oikoumené, pues, tiene fundamentalmente una dimensión universal.

Esta dimensión universal la vemos relatada ya, en la historia de Abraham. Bendecir a todas las familias de la tierra (Gn 12.3), a través del nómada (caminante, errante, emigrante) Abraham no era una mera utopía, sino una muestra de la revelación de Dios en la historia de la humanidad; de manera humilde, dialogante y presencial el “cielo y la tierra se oirán mutuamente”[v]; por lo tanto es posible que todo pueblo, raza, lengua y nación se encuentren con Dios en algún punto de su caminar. Esta promesa perdura históricamente y es renovada a Isaac (Gn 26.2-4), a Jacob- Israel (Gn 28. 12-14, 35. 11-12) y a José e hijos (Gn 48. 3-4, 15-16), enfatizando siempre el ser de bendición a los otros pueblos. El ecumenismo de Dios se desarrolla en la -única- historia[vi] de la humanidad donde se busca incluir a las familias de la tierra dentro de una familia mayor.

Aquella promesa de inclusión la vemos desarrollándose primigeniamente en la “sociedad alternativa”[vii] del Éxodo. Frente a las ciudades-estado de Canaán y los imperios circundantes se espera que esta nueva sociedad permanezca abierta a los que no son israelitas (Ex 12.38; Nm 11.4), puesto que está llamada a no oprimir al extranjero (Ex 23.9) y a proveer un lugar de refugio para los esclavos que huyeran de otras naciones (Dt 23. 15-16). Es en la praxis de la sociedad israelita que Dios expresaría su proyecto inclusivo; los lineamientos que posibilitan ese proyecto están expresados en la Ley que Dios mismo les proporcionó, Ley que fue provista a Israel para la convivencia intra-extra comunitaria. Así pues, el ecumenismo de Dios se manifiesta en un plano praxico.

Esta preocupación por los otros (pueblos) la vemos arraigada desde el proceso de formación del Pueblo de Dios como nación (Ex 22. 21-27, 23.1-9; Dt 10. 18-19, 15. 15, 24. 17-21, 27. 19; 1 R 8. 41-42), y recorre la historia de este pueblo aún en los momentos más críticos y de mayor incertidumbre (Is 42. 6-7, 49.6, 66.19-21; Zac 8.13). La preocupación por el otro forma parte de la ética social del Antiguo Testamento – preocupación no exclusiva de Israel[viii]- que fue uno de los medios por el cual:

“Algunos habitantes de Canaán pudieran haber sido ganados para la causa de Israel mediante un proceso de conversión religiosa y política. La familia de la prostituta Rajab de Jericó puede ser un ejemplo (Jos 6.22-25), y también puede serlo otro grupo asociado con la ciudad de Betel (Jue 1.22-26)…algunos han sostenido que no hubo conquista alguna en sentido físico, sino que el cambio por el que la población cananea paso a ser israelita fue el resultado de una especie de revolución social[ix].”
Es de remarcar que el ecumenismo de Dios comunica, también, una dimensión ética.

Sin embargo con el transcurrir del tiempo Israel no fue fiel a su vocación y “cuando deja de ser bendición a los demás, Jehová los denuncia (Zac 8.13; Jer 4.4, 26.6) y promete un nuevo Pueblo que sí será de bendición entre las naciones (Zac 2.11, 8.13; Ez 6.23). Entonces las demás naciones participaran también en la vocación del pueblo de Dios (Is 19. 24-25).”[x] Esta acción liberadora -futura- por parte de Dios es depositada en un descendiente del rey David (Is 11. 1-10). En este sentido el ecumenismo de Dios contiene una dimensión escatológica.

En el devenir de la historia encontramos rastros de la aspiración continua de Yahvé de hacer de la humanidad su Pueblo (universal), un pueblo donde en su vida diaria (praxica) las relaciones humanas se tornen optimas cada día (inclusiva), donde la preocupación y la respuesta concreta por el desfavorecido y su entorno sean comunes (ética). Todo ello confluirá de manera concreta y paradigmática en los actos de Jesús de Nazaret (escatológica).

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[i] La palabra tevél pocas veces es sinónima de olám, que también se refiere al mundo pero en el sentido espacial y temporal como aparece en 2 S 22.16.

[ii] “En tiempos del NT, las escrituras hebreas eran generalmente leídas en la traducción griega conocida con el nombre de Septuaginta o los Setenta (LXX)”: John Drane, Introducción al Antiguo Testamento. CLIE, Terrasa, 2004, p.26.

[iii] Oikoumené también aparece refiriéndose a la población humana en su totalidad en los libros de Job, Proverbios, Lamentaciones, Nahum, Crónicas, Jeremías.

[iv] Un breve pero clarificador estudio del concepto de oikoumené en la Septuaginta, así como las fases de desarrollo y aplicación de éste término lo encontramos en una carta del Dr. Moisés Chávez publicada en http://elistas.egrupos.net/lista/hebraica/archivo/indice/61/msg/2002/

[v] Gustavo Gutiérrez, El Dios de la vida. CEP – Instituto Bartolomé de las Casas, Lima, 2004, p.84.

[vi] “…solamente hay una historia, la historia profana, a la cual Dios hace historia de la salvación desde las primicias ya presentes del Reino.”: Antonio Gonzáles en http://www.praxeologia.org/guti.html

[vii] Antonio Gonzáles, Teología de la praxis evangélica. Ensayo de una teología fundamental. Sal Terrae, Santander, 1999, pp. 205-211.

[viii] “La preocupación por las personas desamparadas no fue algo exclusivo del AT. En las leyes de Ur-Nammu se lee la siguiente lista de meritos del rey: El huérfano no fue entregado al rico ni la viuda al poderoso, el poseedor de un solo siclo no fue entregado al poseedor de una mina”: John Drane, Introducción al Antiguo Testamento. pp. 300-301.

[ix] Ibíd., pp.75-79.

[x] Arturo Piedra, ed., Haciendo teología en América Latina. Juan Stam un teólogo del camino. Vol. 2, LAM – Visión Mundial – FTL – UBL, San José, p. 53.

CRÓNICAS DE CANA – DÍA 43

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GRACIA EN LA DESGRACIA

He tenido algunas desgracias en mi vida, alguna vez alguien me tildó de desgraciado y alguna otra vez me sentí un desgraciado. Vivir sin gracia es común, suele ser imperceptible en la nimiedad de la vida, aunque ella no deja de caminar día tras día por las grandes avenidas o las polvorientas callejuelas de nuestra existencia. Desde ya la palabra desgracia comunica que contiene algo de gracia en sus entrañas, o más aún se podría decir que, hallamos gracia dentro de la desgracia.

Mr. Roy

Anonadado en medio de mi encarcelamiento conocí a Roy, él lleva alrededor de diez años en cana, los primeros años los pasó en Suiza y ahora los continúa en Perú. Cada día Roy se levanta de buen humor, listo para darse un duchazo en medio de éste clima andino bastante frío, y con mucha hambre, un “hola panchisco o buenos días doc., habla cri-cri o qué cuentas chavelo” son sus primeros saludos, dan las nueve y sale presuroso al taller de cerámica que dirige; junto a él salen algunos compañeros internos que trabajan en su taller y quienes en ese oficio han encontrado no solo la manera de percibir un dinero por su trabajo sino también han ido creando un espacio de catarsis, donde la ira, la frustración, la culpa, la tristeza, la vulnerabilidad, y otros sentimientos parecidos son volcados en el arte de trabajar la arcilla y el barro con las manos. En medio de esa comunidad catártica y estética donde cualquier vestigio de desgracia es desarticulada por el humor, las risotadas, el arduo trabajo y la provisión de un empleo de parte de Mr. Roy, allí en ese lugar la gracia pulula en medio de la desgracia.

El Loco

Tiene un pequeñín de cuatro años y otro a punto de nacer, con sus veinticinco años de edad le han dado cadena perpetua. Tener que vivir en una cárcel toda la vida, mantener una relación matrimonial desde los barrotes y cumplir el rol de padre son tareas que lo persiguen pero a la vez alientan su existencia. Realizar trabajos en tela, lavar ropa y cocinar para otros internos, hacer la limpieza del pabellón, son algunos quehaceres que le permiten juntar un sencillo para quizá, como él dice, ponerle un pequeño negocio a su esposa. Lleva su terapia psicológica todos los jueves, y con la trabajadora social los viernes, trata de cumplir con todo lo que estos especialistas le piden. Aunque él sabe que pasará gran parte de su vida en aquel lugar, día a día lucha por un poquito de libertad, trata de ser libre en su interioridad, liberarse de sus fantasmas, de sus penas, de sus equivocaciones, de su violencia. Me dijo que, aún en medio de la situación en que se encuentra, quiere ser mejor padre del que tuvo, desea cuidar de su matrimonio y desea ser un mejor hombre. Me animo a decir que su camino de desgracia va tornándose de gracia, de esa gracia que garua sobre buenos y malos, ricos y pobres, varones y mujeres, negros y blancos, grandes y pequeños, sabios e ignorantes, presos y libres.

El Doc.

Siete años en cana no son pocos de soportar, más aun habiendo sido un profesional distinguido de la judicatura. Sin embargo en la cárcel es un preso más. Para muchos el vivir en este lugar es sinónimo de cohabitar con la lacra de la sociedad, al menos así lo percibe gran parte de la sociedad. Es muy cierto que más de la mitad de la población penitenciaria cumple condena por haber reincidido en sus delitos o más aún haber cometido delitos peor aún que los anteriores. La corrupción dentro de un penal es, podría decir, natural, por lo tanto es cierto que la cárcel es un lugar donde la ética es bastante extraña y evasiva. En medio de ello, el Doc. se prepara para reintegrarse a la sociedad, no solo por el hecho de haber cumplido con todas sus horas de terapia, y con haber aprendido un nuevo oficio, el de la carpintería, sino también porque mientras cumple condena asesora a muchos internos extraviados en materia jurídica, y que él domina bien como fiscal que fue. Hace poco me comentó sobre su futuro plan de trabajar en pro de la reintegración social del interno, tiene todo el proyecto escrito en cientos de hojas que los repasa, los comenta y se informa, para ello ha convocado a algunos de sus pocos amigos que le quedan y que están interesados en el tema. Le dije que no me parece que sea un futuro plan, pues es algo que él ya lo estaba realizando desde hace mucho tiempo. Gracia en la desgracia, gracia de la desgracia eso es lo que observo.

La Gracia de los Des-graciados

En medio de mi perplejidad, podía observar que la vida de estos mis nuevos amigos me comunicaba misteriosamente gracia, pues no la esperaba venir de allí, no de la vida de un narcotraficante, un violador y un asesino. Era la gracia de los desgraciados, aquel don que emana de Yahvé, don inefable, don entrañable y que se hizo evidente en la vida del Nazareno. Esa gracia no es un dogma que podemos sistematizar a nuestro antojo, menos un subterfugio religioso para decir que las cosas mejoraran algún día en la otra vida, más aún ella no pertenece a algún grupo en particular. La gracia, cual brisa (ruah) repentina, recorre las laderas de la vida humana, ella está allí en el lugar menos pensado en el momento inesperado, lista para comunicarnos vida, esperanza, justicia, paz, libertad. Para comunicarnos que en medio de la desgracia habita la gracia.

Walking

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“No sigas las huellas de los antiguos busca lo que ellos buscaron”
Matsuo Bashoo

Caminando, así describo mi vida, un constante caminar que prosigo día a día, por caminos colmados de sorpresas, de doble vía, a veces derruidos, otras veces pedregosos, lleno de cuestas y algunos precipicios; aunque también caminos pavimentados, llanos, bastante despejados. El caminar es una metáfora bastante común del trajinar de la vida, de los quehaceres de ella. El caminar es una experiencia, un ejercicio de constante aprendizaje, y como no, también de constante enseñanza. En mi caminar me voy percatando que los caminos pueden ser parecidos pero nunca iguales, cada camino es peculiar y esa peculiaridad se debe al entorno que lo rodea, tan igual que la vida de cada persona está determinada por el contexto y por lo tanto lo hace distinto, diferente; sin embargo todo camino se parece en el hecho de invitarnos a ir más allá, más allá de nuestras certezas, más allá de lo establecido, más allá del dogma, más allá de nuestras fronteras, más allá de nuestras comodidades, más allá de nuestros caminos conocidos.
Es sobre mi caminar y las experiencias que surgen de ella que me animo a escribir, quizá para no dejarlas en el olvido, quizá alguien encuentre algo de lo que busca en ellas, como sea, bienvenido a las crónicas de un camino.

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